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November 08 Buscando la felicidadbuscando la felicidad.Las tres maneras mas antiguas de encontrar la felicidad. Ataraxia Disposición del ánimo propuesta por los epicúreos, estoicos y escépticos gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos, y a la fortaleza del alma frente a la adversidad. Tranquilidad espiritual, paz interior. Esta disposición del espíritu es muy parecida a la apatía propuesta por los estoicos e incluso muchos autores no creen necesario distinguirla. Sin embargo se pueden señalar algunas diferencias. Así, la apatía es más típicamente estoica y la ataraxia se encuentra con más frecuencia en las propuestas de los filósofos epicúreos y escépticos. La ataraxia, como la apatía, es el estado anímico que nos permite alcanzar la felicidad. Se consigue mediante la disciplina del apetito para que éste nos presente sólo deseos moderados, y tras aprender a aceptar los males y a renunciar a los deseos cuando sean imposibles de cumplir. El matiz más importante que separa la ataraxia de la apatía es que la apatía promueve la felicidad como consecuencia de la eliminación de las pasiones y deseos; por el contrario, la ataraxia lo hace mediante la creación de la fortaleza espiritual, fortaleza frente al dolor corporal y las circunstancias adversas. Aunque en el fondo los dos estados anímicos llevan a las mismas consecuencias: indiferencia o imperturbabilidad ante todo. Epicuro compara el estado espiritual de la ataraxia con el total reposo del mar cuando ningún viento mueve su superficie. Apatía Estado del espíritu propuesto por los estoicos consistente en la indiferencia emocional ante los avatares de nuestra existencia. Ausencia de pasiones. Etimológicamente esta palabra designa la ausencia de pasiones (páthos = pasión). Los filósofos estoicos consideraron que la felicidad sólo podía alcanzarse cuando se consigue una disposición de ánimo gracias a la cual el sujeto es indiferente emocionalmente ante los sucesos o acontecimientos que le tocan vivir. Marco Aurelio expresa gráficamente este punto de vista en sus “Meditaciones”: “Has de ser como una roca en la que se estrellan todas la olas. Ella está firme y el oleaje se amansa en su derredor”; “El primero precepto: no te dejes impresionar por nada”. Cuando los distintos avatares de nuestra vida no despiertan en nosotros pasión o emoción alguna, alcanzamos la tranquilidad espiritual y conseguimos la máxima felicidad que nos cabe esperar. Un eco de esta frialdad de carácter e indiferencia ante las circunstancias adversas lo encontramos en frases del tipo “soportar con estoicismo el sufrimiento”, “tomarse las cosas con filosofía”. Nirvana es una palabra del sánscrito que nos refiere a extinción, calma, quietud, enfriamiento, cese, soplo (de una lámpara), desaparecer. (Sanskrit-English Dictionary. Monier-Williams). Se utilizaba comúnmente al designar un enfriamiento de algo, por ejemplo de la comida. En el contexto religioso, este término pasa a aplícarse en las religiones surgidas en India como el brahmanismo, budismo, jainismo o el yoga, para así indicar un estado de cese de la actividad mental corriente y que significará una liberación espiritual. Dependiendo de cada contexto religioso el Nirvana tiene diferentes implicaciones. Las dos religiones más importantes respecto a su influencia en occidente son la brahmanica (popularmente llamada hinduísta) y el budismo (predicada por Siddharta Gautama, el Buda). En todas estas religiones tiene connotaciones de quietud, serenamiento y paz, y la persona que experimenta el nirvana se compara a un fuego apagado cuando su provisión de combustible se ha extinguido. En todas ellas también este combustible sería la falsa idea del Yo, que causa (y es causada por) el deseo, la necesidad, la conciencia, el nacimiento, la muerte, la codicia, el odio, la confusión, la ignorancia. Entonces nirvana no sería un sitio ni un estado, sino una verdad absoluta que debe ser experimentada. Como no se puede definir el Nirvana con palabras, se lo suele referir por lo que no es. No es la existencia común a la que está sujeto el ser humano. No es ningún tipo de desarrollo o conversión. No tiene principio ni fin (no se encuentra dentro del tiempo medible). No se puede generar o fabricar. No tiene dualidad, por lo que no puede ser descrito con palabras. No tiene partes o etapas que se puedan distinguir unas de otras. No es un estado subjetivo de conciencia. No está condicionado a nada o por nada. El nirvana en el hinduismo En las religiones brahmanicas de la India se habla de la union con un absoluto(Brahma), por tanto aunque el Nirvana apunta a un mismo suceso de paz interior, no se debe considerar exactamente con las mismas consecuencias que en el budismo, ya que de hecho el budismo redefinió el concepto de Nirvana según sus propios postulados. Cada una por tanto tiene su propio marco religioso. El hinduismo utiliza el término nirvana en su contexto de moksha (liberación del samsara o del ciclo de nacimientos y muertes repetidos), en el que el alma o atman se fundirá con la divinidad o lo absoluto. Esta liberación es por tanto una fusión del alma con la divinidad. A su vez dentro del hinduismo este concepto de liberación es concebido de manera diferente por las distintas escuelas(darshanas) hindúes. Los vaisnavas ("visnuítas" o devotos del dios Vishnú) consideran que moksha no implica la fusión monista del alma dentro de Dios, sino la aceptación del alma para servirlo. Por eso en el vaisnavismo no se desea realmente abandonar la reencarnación, sino servir a Dios, aunque sea sufriendo en este mundo lejos de Él. El nirvana en el budismo Buda redefinió la consecución del Nirvana presente en el hinduísmo mediante un proceso de meditación en el que se analiza el cuerpo y la mente como carentes de una individualidad intrínseca. En ese proceso existe una vacío de individualidad (sunyata) de todo lo presente en el cuerpo y mente del individuo. Esta falta de una individualidad es también común en todos los fenómenos del universo. Buda no estaba satisfecho con la respuesta que la religión brahmanica daba al sufrimiento humano. La realización del Nirvana budista por tanto, también implica como en el hinduísmo la liberación definitiva del sufrimiento de existir o de los diferentes estados de reencarnación a los que todos los seres están sujetos. Pero en el budismo será llevado hasta sus últimas consecuencias. La diferencia en el contexto hinduísta es que esto ocurre por la unión a un absoluto (Brahman) a gran semejanza también de lo que expone la mística de las religiones teístas occidentales. Sin embargo, en el budismo, considerar el nirvana como lo opuesto o un ámbito distinto al samsara (el mundo tal como lo vivimos ahora) no es doctrinalmente correcto. Dioses y hombres, todos están sujetos al karma, y así Buda expresó la liberación final de dioses y hombres en medio del mundo de los fenómenos. Por lo tanto se distanció de ese estado de absorción en la divinidad o unión a un absoluto como vía de liberación definitiva tal como estaba presente en el hinduísmo. Sunyata es por tanto la naturaleza final de la realidad según el budismo, y que Buda aplicó a cualquier estado de consciencia y existencia concebibles. En el budismo también aparece la idea de parinirvana o extinción definitiva tras la muerte.
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